PROTEÍNAS VEGETALES
Generan menos carga ácida para el organismo.
Se asocian a menor presión sobre los riñones, especialmente cuando hay riesgo o enfermedad renal.
Aportan fibra, antioxidantes y fitoquímicos que favorecen la salud metabólica.
Suelen acompañarse de menos grasas saturadas y fósforo más biodisponible.
PROTEÍNAS ANIMALES
Estimulan más la hiperfiltración renal (los riñones trabajan más).
Aportan fósforo y grasas saturadas en mayor proporción.
No son “malas”, pero en exceso pueden suponer más esfuerzo para el riñón, sobre todo en personas con función renal comprometida.
🔑 La clave no es eliminar, sino equilibrar: Priorizar proteínas vegetales (legumbres, tofu, tempeh, frutos secos, semillas) y ajustar las proteínas animales según las necesidades individuales puede ser una estrategia protectora para la salud renal a largo plazo.
👉 Comer más proteína vegetal no es una moda, es una forma inteligente de cuidar tus riñones 💚
